La ciencia y futuro de Q-Link

LA CIENCIA.

Clarus, los desarrolladores de Q-Link, ha trabajado con científicos con prestigio a nivel mundial para estudiar los efectos y perfeccionar la tecnología. Se ha publicado una extensa bibliografía de investigación para describir sus implicaciones en su concepto de la biología, la química y la física, así como la conciencia humana.
Algunos puntos clave: Los médicos que probaron el Q-Link se percataron de que éste amplificaba al instante los estados de energía saludable, al tiempo que disminuía el agotamiento de la energía provocado por una amplia variedad de agentes estresantes.
En estudios de ondas cerebrales (EEG), el Q-Link reducía los efectos perjudiciales de los FEM (campos electromagnéticos), esto es, aquellos campos que se generan alrededor de los ordenadores, los teléfonos celulares y otros aparatos. Atletas de calidad mundial han declarado que el Q-Link había mejorado su atención mental y su resistencia, y que les ofrecía una ayuda significativa de cara a las competiciones. En estudios sanguíneos, el Q-Link llevó a una mayor integridad celular y una oxigenación sanguínea más eficiente.
Para entender la tecnología en la que se basa el Q-Link podemos imaginarnos un diapasón que vibra a un tono determinado. Este diapasón empezará a vibrar cuando un sonido cercano produzca el mismo tono. De una forma similar, la tecnología de resonancia simpática del Q-Link (SRT™) está sintonizada para optimizar el sistema energético humano mediante la resonancia. Cuando interactúa con el biocampo del individuo, conduce a un reequilibrio y una restauración de acuerdo con sus necesidades personales. La SRT ha demostrado su efectividad en una amplia serie de experimentos, incluyendo las pruebas en la U.C. Irvine, de la universidad de Viena, y el Imperial College of London; todos ellos han demostrado ejercer un impacto significativo en los sistemas vivos. Se están explorando nuevas aplicaciones potenciales. Una de las más apasionantes consiste en aumentar el agua con SRT. Teniendo en cuenta que el 80+% de nuestro cuerpo es agua, esta aplicación supone una gran promesa para contribuir a una mejora de la salud. También se estudia activamente la capacidad de la SRT para incrementar la producción agrícola y perfeccionar los procesos de elaboración. La esperanza es que las mentes más activas de nuestro planeta incorporen este trabajo en sus propios descubrimientos.
EL FUTURO
Imagína un futuro en el que la tecnología de resonancia simpática se haya extendido por muchos ámbitos, ayudándonos a crear vidas más dinámicas, concientes, y liberadas de estrés. Imagína un día en que los usuarios del Q-Link coman alimentos cultivados en biocampos intensificados, beban agua energizada con SRT y usen SRT para actuar de la forma más creativa posible. También estamos particularmente interesados en las aplicaciones industriales, utilizando las tecnologías centrales para llevar a cabo actividades como mejorar las eficiencias energéticas para los procesos químicos, crear nuevos productos cosméticos o revolucionar la agricultura con la mejora de las cosechas.

“Creo que todo el mundo debería llevar un Q-Link, tanto los médicos como los pacientes.” Dr. Robert Young, PhD, Dsc., Microbiólogo. San Diego. Estados Unidos

“Mi hipótesis de trabajo es que junto al reforzamiento de la bioenergía natural de una persona, la SRT de Clarus también parece clarificar las propias fuerzas electromagnéticas. La combinación de ambas podría cambiar positivamente la forma en que los campos electromagnéticos interactúan con el cuerpo. Mi intuición y mi lógica me sugieren que los productos tipo de Clarus constituirán una parte importante del futuro de la humanidad.”
William Tiller, Ph.D. Professor emeritus, Stanford University y miembro de la junta de gobierno de la universidad, Guggenheim, Estados Unidos

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