Q-Link y el Biocampo

En 1994, los institutos nacionales de salud de los Estados Unidos acuñaron un nuevo término, el biocampo, como reconocimiento a un creciente cuerpo de investigación que muestra el campo sutil que se extiende más allá de nuestro cuerpo físico. Durante mucho tiempo, algunos términos orientales como chi y prana apuntaron ya hacia este fenómeno y actualmente existen investigaciones científicas sólidas que validan su existencia. El biocampo es algo que usted probablemente ya habrá notado: una fuerza vital que estimula nuestro cuerpo y proporciona energía a nuestra vida diaria. Sutiles corrientes de energía e información se mueven en un campo superconductivo que produce un efecto sobre nuestra conciencia y nuestra salud, así como sobre nuestra calidad de vida. Si nuestro biocampo no permanece en equilibrio, tampoco nosotros permanecemos en equilibrio. Las enfermedades, la fatiga y la apatía reflejan un biocampo que no se encuentra en buenas condiciones. Es por ello que cualquier cosa que mejore nuestro biocampo reforzará a su vez nuestra sensación de bienestar. Estas percepciones se encuentran en el centro de los nuevos descubrimientos en medicina mente-cuerpo y también conforman una parte vital en prácticas como el yoga y la acupuntura. Los causantes mundanos de estés –como lo son los monitores de ordenador parpadeantes, los jefes iracundos, los teléfonos celulares, el estrés emocional, la televisión sensacionalista y los atascos– hacen que el biocampo se vuelva más caótico e incoherente. Por ello es vital recargarlo. El Q-Link afina su biocampo mediante un efecto resonante que armoniza su energía y le ayuda a deslizarse de forma más suave en un mundo estresante. El Q-Link es como un diapasón que hará que su biocampo permanezca en su estado óptimo de funcionamiento.

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