¿Qué es Q-Link?

El Q-Link es el sistema de energía personal más avanzado que existe actualmente. Un cuarto de siglo de investigaciones punteras han  dado como resultado el Q-Link, un apoyo para el desarrollo personal.

Un poco de historia:

El Q-Link surge de un nuevo paradigma en el seno de la ciencia. Sus creadores provenían de la época en que los científicos intentaban modelar el extraño mundo del universo cuántico, que contiene observaciones que desafían el sentido común, como las nubes de probabilidad y el vacío virtual de toda la materia. Los físicos cuánticos descubrieron que las partículas saltan dentro y fuera de la existencia y cambian cuando son observadas, lo que implicaba ver al observador como una parte esencial de la ecuación. La física cuántica demostró que la información, la energía y la conciencia estaban todas entrelazadas de una forma extraña. Nadie, naturalmente, pudo compendiar esta nueva concepción. La gran pregunta fue entonces “¿y por qué nos tendríamos que preocupar por ello?”. La respuesta es que a través del estudio integral de la energía sutil y la física cuántica han surgido herramientas prácticas para mejorar nuestras vidas. El Q-Link se ha convertido en uno de los ejemplos más notorios de ello. El viaje tomó su tiempo. Nuestros creadores empezaron en los años ochenta creando formas de almacenamiento de información y emisión de campos integrando la dinámica de la energía sutil y la electrónica moderna. Descubrieron que los primeros prototipos podían afectar el nivel de crecimiento de las plantas y mejorar el agua. Los experimentos subsiguientes confirmaron los efectos positivos que se producían sobre los sistemas químicos. Entonces estimaron que si la tecnología trabajaba en ambos sistemas, el biológico y el químico, con toda seguridad surtiría efecto sobre el más complicado de todos los sistemas bioquímicos: el ser humano.
A continuación el viaje condujo a científicos como el profesor William Tiller, experto mundial de la Universidad de Stanford en ciencia material y la teoría de la energía sutil, a tomar prototipos y crear estudios doble ciegos por su cuenta. Los resultados fueron muy prometedores. Según pudieron discernir, la tecnología hace más eficientes los intercambios de energía, creando flujos de información más suaves, que después se multiplican para crear efectos positivos en los sistemas. En el año 1991 nació Clarus como empresa diseñada a convertir los primeros prototipos de lo que llamaban Sympathetic Resonance Technology™ (tecnología de resonancia simpática) en un poderoso producto de consumo: el Q-Link.

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